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FECHA DE PUBLICACIÓN: Julio de 2009

Cuidado con las dietas "milagro Por Elena ReyImage Using CSS Float Right and Padding

Casi sin darnos cuenta el verano ha llegado, y ‘nostras con estos pelos’. O para ser más exactos, con estos michelines. No te dejes convencer por el camino fácil, ese que promete reducir kilos a la velocidad del rayo, y antes de ponerte a régimen haz un balance sobre las consecuencias que este tipo de dietas tiene sobre la salud.

 

Al inicio de cada temporada estival nos damos cuenta de que durante el invierno no nos hemos cuidado lo suficiente y la dura prueba del bikini se nos hace insoportable. En este brete es fácil rendirse ante la tentación de hacer una dieta milagrosa de esas que prometen adelgazar enormemente en muy poco tiempo, y solemos aceptar las condiciones de esos regímenes sin plantearnos sus posibles efectos secundarios, que pueden ser muchos, y muy graves.
Según la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición, AESAN, las llamadas dietas milagrosas pueden ser reconocidas fácilmente porque anuncian que con ellas se pueden perder más de 5 kilos en un mes, sin esfuerzo ni pasar hambre, y normalmente anuncian que están avaladas por estudios científicos y que son completamente seguras para la salud.

 

Este mismo organismo resume los efectos secundarios más característicos de este tipo de regímenes en los siguientes cinco puntos:


-Provocan deficiencias de proteínas, vitaminas y minerales por la falta de consumo de alimentos ricos en estas sustancias.

-Producen efectos psicológicos negativos.

-Desencadenan, incluso, trastornos del comportamiento alimentario (anorexia y bulimia).

-Favorecen el efecto “rebote” o “yo-yo”.

-Al abandonar estas dietas, las personas que las siguen no han aprendido a comer saludablemente y vuelven a las costumbres que les hicieron engordar.

 

Los principios en los que se basan estas dietas mágicas son tres: la disociación, la exclusión o la reducción drástica de calorías. Las dietas disociativas, como la de Hollywood o la de Montignac, se basan en el fundamento de que los alimentos no contribuyen al aumento de peso por sí mismos, sino al consumirse según determinadas combinaciones. No limitan la ingestión de alimentos energéticos sino que pretenden impedir su aprovechamiento como fuente de energía con la disociación. Esta teoría carece de fundamento científico y los resultados obtenidos sólo obedecen a un menor consumo de energía. Además, este tipo de consumo es casi imposible porque no existen alimentos que solamente contengan proteínas o hidratos de carbono.

 

Entre las dietas excluyentes más conocidas nos encontramos la dieta del Dr. Atkins o la dieta South Beach. Como todas las demás de este tipo, se basan en alimentarse de un único grupo de nutrientes, ya sea sólo de proteínas, sólo de hidratos de carbono o sólo de grasas. Estos regímenes son los más peligrosos, pudiendo provocar sobrecarga renal o hepática, y graves alteraciones en el metabolismo.

 

Por su parte, las dietas hipocalóricas son las más corrientes, y consisten en reducir la ingesta de calorías hasta un cierto límite. Aunque al principio parece que dan resultados, puesto que se reduce el peso y el volumen, generan el conocido ‘efecto rebote’, es decir el rápido acumulamiento de grasa y pérdida de masa muscular al abandonar el régimen. Esto obedece a que el metabolismo se adapta a la disminución drástica de la ingestión de energía mediante una disminución del gasto energético.

 

Perder peso, pero no salud
Antes de ponerte a dieta, lo más aconsejable es visitar a un médico endocrino o nutricionista, pues nadie mejor que un especialista podrá ayudarte no sólo a perder peso, sino a adquirir hábitos de vida saludables. Porque es ahí donde esté el quid de la cuestión; no consiste en ponerse a dieta dos veces al año, sino en llevar un estilo de vida regular que incluya una alimentación equilibrada y la práctica de ejercicio con frecuencia. El endocrino estudiará no sólo tus características físicas, sino también tus hábitos cotidianos y tus gustos para prescribirte una dieta que se ajuste a tus necesidades, y que una vez alcanzado el peso ideal puedas adaptarla al resto de tu vida.

 

En cuanto al deporte, la doctora en farmacología y nutrición Leonor Rivera es tajante: “Realizar ejercicio físico de forma regular supone el 50% del éxito a la hora de adelgazar; y además no sólo ayuda a quemar calorías, sino que tonifica los músculos para evitar la flacidez, y mejora el aspecto del cutis y del cabello”. Pero cuando la Dra. Rivera habla de hacer ejercicio de forma regular no se refiere a pasear un par de veces a la semana, sino a realizar al menos 45 minutos de actividad física por lo menos cuatro días a la semana. Y no es necesario ‘machacarse’ en el gimnasio, basta con salir a andar deprisa, sin llegar a correr, para obtener buenos resultados. “Lo importante es la constancia, explica la Dra. Rivera, y para conseguirla hay que tomarse el deporte no como un suplicio, sino como algo obligatorio, ineludible y agradable a lo que no busquemos excusas, puesto que corremos el riesgo de cansarnos antes de alcanzar nuestro objetivo, o dejarlo una vez logrado el peso ideal, lo que cual nos hará engordar tarde o temprano”.

 

Por lo tanto, para afrontar este la lucha contra los kilos sólo te damos dos consejos: ponte en manos de un médico especialista que te ayude a adoptar un estilo de vida equilibrado y encuentra un deporte que se convierta en tu hobby. Sólo así conseguirás mantener la línea para siempre.