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FECHA DE PUBLICACIÓN: julio de 2010

Broncearse sano y seguro.Image Using CSS Float Right and Padding

Después de un invierno gris, el deseo de disfrutar en una terraza o de inaugurar la temporada de playa, es irresistible. Pero los dermatólogos recuerdan y no se cansan de repetir que la relación amistosa con el sol tiene dos palabras claves: protección y prevención. Porque, pese a todas las alertas y a vivir en un país normalmente soleado, los españoles seguimos sin utilizar bien el protector solar. De hecho la inmensa mayoría ni siquiera lo usa. Los especialistas recomiendan hacerlo y dan algunos consejos que os detallamos a continuación:


1. Debemos controlar si el producto es o no resistente al agua.


2. Es importante saber si protegen de las radiaciones ultravioletas. Estas pueden ser UVA, UVB y UVC. Los primeros son los causantes del envejecimiento cutáneo a largo plazo y son los responsables del melanoma (cáncer de piel), los rayos UVB provocan casi de inmediato el enrojecimiento y las quemaduras de la piel y los terceros tienen la longitud de onda más corta, son las de mayor energía y, por tanto, con más capacidad de producir quemaduras, pero son retenidas por la capa de ozono. Por ello la disminución o la existencia de agujeros en la capa de ozono es tan peligrosa.


3. También conviene saber que se debe aplicar 30 minutos antes de la exposición y renovarlo cada dos o tres horas y que se debe evitar las horas punta de radiación, entre las 12 y las 16 horas y no confiarse si el día es nublado.


4. No debemos pensar que estamos protegidos dentro del agua o bajo la sombrilla o confiarnos si el día está nublado ya que un 40% de la radiación ultravioleta llega a la tierra en un día completamente nublado.


5. Elegir un buen protector solar es fundamental. Además se le exige algo más. Por ejemplo, que actúe sobre la piel con la misma eficacia que un producto de tratamiento antiedad, que tenga una textura invisible y ligera que se absorba con facilidad, que prevenga y disimule las manchas y que tenga un aroma agradable. Y también ha de ser capaz de prevenir y reparar los daños causados por el sol.

Cumplir estos mandamientos, permitirá disfrutar de todos los beneficios del sol sin preocupaciones por futuras manchas en la piel o por laaceleración del proceso de envejecimiento.

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PROTECCIÓN A MEDIDA

Desde que nacemos, todos tenemos una capacidad de adaptación al sol. Éste es nuestro fototipo. Cuanto más pequeña sea esta capacidad (tienen menos las personas de piel clara o las personas pelirrojas) más reducida será la capacidad de resistir el sol. Existen 6 fototipos desde el más claro al más oscuro, que establecen el tiempo de resistencia al sol sin sufrir quemaduras y el índice de protección solar debe elegirse según a cuál se pertenezca. En España los más comunes son los fototipos 3 y 4, que se broncean progresivamente y se queman con moderación. Para ellos se recomiendan factores de protección del 15 al 30. Obviamente, las pieles más claras y la de los niños necesitan una protección más alta, entre el 30 y el 50. En caso de intolerancia al sol, hay que reeducar la piel con tratamientos profesionales y con el uso de pantallas de protección total.

 

TRABAJAN DE SOL A SOL
La cosmética abre nuevos frentes para mejorar el aspecto de la piel mientras te bronceas. Ahora para ganar tiempo podemos utilizar los nuevos cosméticos de doble efecto. Unos, además de protegerte de los rayos solares o ayudarte a conseguir un color veraniego, luchan contra la celulitis drenando, alisando y reduciendo el contorno, otros aportan un cóctel de vitaminas revitalizantes para preparar y proteger la piel sin arrugas.

 

LA MEMORIA DE LA PIEL
Cada persona tiene, desde la infancia, un capital formado por el conjunto de los medios de defensa que su piel tiene para luchar contra las agresiones solares. Este capital no es renovable, así que la quemadura de hoy, o la que se sufrió en la infancia, pasará factura en el futuro en forma de manchas o envejecimiento prematuro. La importancia de protegerse adecuadamente no es, por tanto, sólo estética. Cada año se producen en todo el mundo más de 2 millones de cánceres de piel distintos del melanoma y 200.000 melanomas malignos. La exposición solar sin la protección adecuada es, una de sus principales causas.

 

DEPORTE CON PRECAUCIÓN
En la playa, una persona se expone a los rayos solares una media de 30 minutos a tres horas. Sin embargo, ese tiempo se multiplica con la práctica de deportes al aire libre. En estos casos, no existe tanta conciencia del peligro y se tiene la sensación de estar haciendo algo saludable. Tomar precauciones es indispensable. La mejor hora para practicarlo es antes de las 10 h. y después de las 18 horas. Imprescindible ponerse una gorra, camiseta de manga larga y pantalón hasta la rodilla. Usar protector solar con un SPF mínimo 30 y renovar la aplicación a menudo si se suda mucho o se seca la cara continuamente. Una textura en gel es la más adecuada. No olvidar zonas sensibles como los labios y las manos.

 

RECORDAR Y RECORDAR…

1. El bronceado es progresivo.

2. Utilizar productos de protección solar acorde con el tipo de piel, el índice de UV y el tiempo de exposición.

3. Llevar camiseta, gorra y gafas de sol que bloqueen el 100% de las radiaciones ultravioletas y filtren el azul del visible.

4. Aplicar el fotoprotector siempre en casa, sobre la piel limpia y seca, 30 minutos antes de tomar el sol y de forma generosa.

5. No usar colonias antes de la exposición, ya que pueden aparecer manchas.

6. La nuca, las ingles, las orejas y los labios son zonas muy delicadas que también necesitan fotoprotección.

7. Repetir la aplicación de los fotoprotectores cada 2-3 horas o más a menudo si se suda mucho o se seca la cara continuamente.

8. No exponerse al sol en las horas centrales del día, desde las 12 de la mañana hasta las 4 de la tarde, incluyendo los días nublados. De hecho, un 90% del UV es capaz de atravesar las nubes.

9. No olvidar que el agua, la nieve y la arena reflejan la radiación solar y, por tanto, aumentan el efecto de los rayos que inciden sobre la piel.