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Chapuzones seguros Por María VallejoImage Using CSS Float Right and Padding

Los majariegos que dispongan de piscina en su urbanización están a punto de disfrutar de sus primero baños, si no lo han hecho ya. La apertura de estas instalaciones requiere una serie de medidas higiénico-sanitarias que no está de más conocer. Asimismo, si mantenemos vigilados a nuestros hijos y seguimos unos consejos mínimos, podremos disfrutar de una velada de sol agradable y sin sobresaltos.

 

La apertura de piscinas es uno de los acontecimientos que tiene lugar este mes y los majariegos podrán comenzar a darse los primeros chapuzones del año. En nuestra localidad hay contabilizadas cerca de 300 piscinas, según manifiestan desde la Concejalía de Sanidad y Consumo. Pero antes de que se realice la apertura es necesario cumplir una serie de requisitos y medidas higiénico-sanitarias que vienen contempladas en el Decreto 80/1998, de 14 de mayo, de la Consejería de Sanidad y Servicios Sociales. Estas medidas consisten principalmente en el mantenimiento y control del cloro y pH, y de la calidad del agua, la higiene de la instalación, el almacenamiento adecuado de productos químicos, la presencia de socorristas convenientemente acreditados (se exige uno cuando el número de vecinos es superior a 30), y de personal sanitario cuando sea preciso.


Según la Concejalía, estas piscinas se examinan una vez al año. Cuando se abre la temporada, el servicio de inspección, siguiendo un listado de piscinas privadas, sin previo aviso y siempre en horario de apertura, procede a realizar la supervisión. Durante la misma, se comprueba el cumplimiento de las normas higiénico- sanitarias, que el socorrista posea el título oportuno, que se cumplen las normas de construcción y de seguridad, que la piscina cuenta con un cartel en el que se indiquen las normas de uso, que tiene el botiquín necesario, etc.


En este sentido, la concejalía de Sanidad y Consumo ha informado a Majadahonda Te Va, que durante los meses estivales va a llevar a cabo una campaña de inspecciones higiénico-sanitarias en las piscinas del municipio, para comprobar que éstas se ajustan a la normativa sanitaria. El objetivo general de esta campaña será evitar los riesgos para la salud que puedan derivarse del uso y disfrute de las actividades de baño de uso colectivo, detectando y erradicando las situaciones de riesgo en base a la calidad del agua y sus instalaciones. Los controles serán realizados de forma periódica y sistemática por el personal del Servicio de Prevención y Promoción de la Salud. No obstante, el procedimiento de inspección también puede iniciarse a partir de una instancia o queja presentada en el Registro General del Ayuntamiento.


Para que se proceda al cierre de una piscina tiene que haber un motivo de peso como que no posea una depuradora, que ésta no funcione correctamente o que los niveles de pH del agua sean incorrectos, entre otras causas. Normalmente, los errores que se aprecian suelen ser sencillos de solventar, aseguran desde la Concejalía, y se da un plazo de diez días para subsanarlos. En caso de que sea necesario acometer una obra, se comprobará que se ha llevado a cabo al año siguiente.

Precauciones

Una vez que está todo listo la piscina puede abrir sus puertas para que los vecinos disfruten de una velada de ocio. Sin embargo, no está de más tomar una serie de precauciones, especialmente con los más pequeños, para evitar posibles disgustos. Luis Miguel Martínez, profesor de salvamento acuático, aconseja “no dejar nunca sin vigilancia a los niños, ya que no son conscientes del peligro y esto supone un riesgo añadido. Si los padres no pueden ocuparse de ellos, lo mejor es encomendar esta función a un tutor o responsable”. Por su parte, los expertos de la Asociación Española de Técnicos en Salvamento Acuático y Socorrismo (AETSAS) afirman que “el socorrista es responsable de vigilar a todas las personas que disfrutan de la jornada de piscina, y no se debe sobrecargar su labor a causa de un relajamiento irresponsable por parte de los padres en la atención de sus vástagos. Incluso bañándose con los niños pequeños resulta oportuno proveerles de material auxiliar de apoyo a la flotación, como por ejemplo “manguitos”, especialmente si los progenitores no son nadadores expertos o si se están bañando en zonas profundas. La piscina es también un lugar en el que los mayores pueden aprovechar y educar a los hijos en el comportamiento responsable y en la prevención de accidentes y, sin duda, el mejor salvamento es el que gracias a la prevención, no llega a realizarse”.


En cualquier caso lo que se debe tener presente es que el trabajo de un socorrista, además de velar por la seguridad de los usuarios de las piscinas, consiste en efectuar una buena prevención, ser rápido interviniendo en el caso de que sea necesario, y además ha de estar perfectamente formado, ser coherente, asertivo, y tener buena preparación física y psicológica. Su labor se basa también en comunicar a la empresa pertinente o presidente de la comunidad, la presencia de cualquier elemento de la instalación que pueda ocasionar alguna lesión o daño, añade Martínez.

 

Consejos Saludables

Además del cuidado de los pequeños, es importante tomar otra serie de cautelas en estas circunstancias. Los miembros de AETSAS aportan unos consejos:

• Protección solar (con un factor no inferior a 20 SPF)
• Ducha previa y posterior al baño
• Uso de los sanitarios por parte de los niños
• Consumir los alimentos en los lugares habilitados al efecto y no en la zona de piscina
• Evitar contacto directo de la piel (especialmente mucosas) con zonas húmedas o encharcadas fuera del vaso de la piscina y especialmente en vestuarios y duchas para evitar contagios por hongos. Se recomienda el uso de calzado específico en todo el recinto (chanclas).

 

Adoptando estas simples reglas los majariegos podremos darnos chapuzones seguros y disfrutar del sol sin ningún altercado.