¿Crisis? Hay quien ve una oportunidad. Por Elena Rey

Hace ya mucho tiempo que no hay día en el que no nos hablen de la dichosa crisis. Primero fue para negarla, luego para atenuarla, utilizarla como arma política o simplemente para ignorarla. Pero, al fin y al cabo, son los ciudadanos de a pie quienes más la están sufriendo y, aunque muchos ya estemos cansados del tema, no podemos volver la vista hacia otro lado. Más que nada porque miremos donde miremos, nos encontramos con nuevos estragos causados por este problema.
Sin ir más lejos, dando un paseo por las calles de Majadahonda podemos comprobar cómo numerosos comerciantes, acuciados por las deudas y la falta de ventas, se han visto obligados a echar el cierre a sus negocios. Carmen regenta desde hace más de diez años una perfumería en el centro del pueblo, pero los anuncios de colonias y cremas del escaparate hace dos meses que dejaron paso al cartel de ‘Se traspasa’. “Hemos intentado aguantar más de ocho meses, primero rebajando los precios y haciendo promociones, y más adelante reduciendo personal; pero hemos llegado al límite en el que no sale rentable abrir por las mañanas”, comenta Carmen con la impotencia y la resignación reflejadas en la voz.
Desgraciadamente, el caso de esta majariega no es una excepción. Según los datos aportados por el Círculo de Empresarios y Comerciantes de Majadahonda –CEC-, en el último año han cerrado aproximadamente cuarenta negocios, y la cifra de los que han abierto sólo ronda los quince. Pero, tal y como aconseja la Gerente de CEC, Diana Martínez, no hay que dejarse llevar por el pesimismo: “Muchos de los comercios que han tenido que cerrar ha sido a consecuencia no sólo de la crisis, sino también de un deficiente estudio de mercado previo. Además, hay que tener en cuenta que la mayoría de los escaparates que aún se ven vacíos y con el cartel de ‘Se vende’ son los que están en la Gran Vía, y esto se debe a que los alquileres en esta zona son altísimos”.
Sea por la razón que sea, lo cierto es que hay mucha gente, demasiada, a la que no le queda más remedio que despedir a sus empleados, enterrar sus sueños y en incontables casos sus numerosos años de trabajo, y finiquitar el trabajo que sustentaba hasta hacía muy poco a su familia. No es cuestión de ser negativos, sino de ser realistas. Y la realidad actual está muy negra; pero esto no quiere decir que la única respuesta sea compadecerse y esperar a que la situación mejore, ¿no?
Un cambio
“Creo que después de muchos meses de promesas vacías y de debates sin salida, está muy claro que los políticos, ni de un extremo ni del otro, no van a ser los que me ayuden a reflotar mi negocio”. Así de contundente se expresa Carlos, propietario de una promotora inmobiliaria de carácter familiar.
Decidió montar junto con su hermano y su cuñado el negocio hace siete años, cuando el sector era boyante y nada hacía presagiar lo que se les vendría encima en menos de una década. “La gente se cree que todos los que estamos en esta profesión nos hemos dedicado a enriquecernos a base de especular, y que nos merecemos todo lo que está sucediendo; comenta Carlos, pero muchos somos honrados trabajadores que nos encontramos ahora sumergidos hasta el cuello de deudas”. Pero los serios problemas económicos tienen el efecto contrario en este soriano y sus socios, quienes han decidido pasar a la acción en vez de lamentarse por su mala suerte.
Invirtieron los pocos ahorros que les daban en un estudio de mercado y con los resultados obtenidos han decidido darle un cambio a su negocio, aprovechando tanto los conocimientos del sector que ya tenían, como los recursos humanos y materiales con los que contaban desde un principio. “Aún no quiero revelar en qué vamos a transformar el negocio, puesto que estamos en pleno proceso y lo último que necesitamos es que se nos gafe o que nos copien la idea” dice bromeando Carlos, pero asegura que si ellos han sido capaces de reconvertirse, cualquiera puede hacerlo. “Renovarse o morir, no queda otra. Es cuestión de hacer un Análisis DAFO del negocio –Debilidades, Amenazas, Fortalezas y Oportunidades- y seguir adelante. Siempre adelante”.
Una oportunidad
Y si la actitud de Carlos y sus socios parece, cuanto menos, osada; la de Elena y su novio sobrepasa los límites del riesgo. “La gente nos decía que estábamos locos por dejar nuestros trabajos fijos, hace sólo un par de meses y en plena crisis, para montar un negocio juntos”; cuenta esta joven majariega de 25 años, “pero no nos arrepentimos en absoluto, porque la gente se está aprovechando de la coyuntura económica y, con la excusa de que hay crisis, extreman las condiciones salariales y laborales hasta límites vergonzosos”.
De la noche a la mañana Elena y su novio presentaron su dimisión en sus respectivos trabajos y montaron un estudio de diseño gráfico. “No es que ahora nos estemos haciendo de oro, pero poco a poco vamos consiguiendo clientes y lo más satisfactorio es que sabemos que estamos trabajando para nosotros mismos”. Y ya se sabe que quien no arriesga no gana, y que, continuando con los lugares comunes, son los valientes los que sobreviven a las tempestades.
Porque lo que está claro es que los empresarios y comerciantes que consigan aguantar el chaparrón lo que queda de crisis, y esperemos que sea poco, después se harán más fuertes, y también más cautelosos, por lo que estarán preparados para todo lo que se les venga encima. Así que, ¿te animas tú también a aprovecharte de la crisis y ser tu propio jefe?
Direcciones útiles para crear o renovar tu empresa.
En estas direcciones te informarán sobre ayudas y préstamos:
- Círculo de Empresarios y Comerciantes de Majadahonda
Tel.: 652 255 132. e-mail: cecmajadahonda@gmail.com
- Concejalía de Comercio de Majadahonda
Ronda del Carralero 21-1, Polígono El Carralero / 91 634 91 65
- Cámara de Comercio de Madrid:
Ribera del Loira 56-58, Madrid / 91 538 35 00.
www.camaramadrid.es
- Dirección General de Comercio de la Comunidad de Madrid
Príncipe de Vergara 132, 3º, Madrid / 91.580.22.58
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