FECHA DE PUBLICACIÓN: febrro 2010
Obras en el centro.
Espacio peatonal. por Roberto Aráoz

Coincidiendo con el inicio del período de rebajas, el centro de Majadahonda se vio sumergido en una vorágine constructiva (o destructiva, según quién cuente la historia) debido al inicio del proyecto de peatonalización de la Calle Cervantes y ampliación de la Gran Vía. El caos circulatorio madrileño se ha instalado en el centro de nuestra ciudad, la maquinaria de ha sustituido al mobiliario urbano y los vecinos y comerciantes de la zona son resignados testigos de la materialización de un proyecto polémico que, aún a día de hoy, provoca recelos..
La peatonalización del Bulevar Cervantes se incluye dentro de una gran actuación para remodelar el casco urbano, que, según el Ayuntamiento de Majadahonda, los vecinos de esta zona, venían pidiendo desde hace años. Concretamente, la actuación comprende la ampliación de la Gran Vía hasta la ermita y la peatonalización del bulevar Cervantes y algunas calles adyacentes, a saber: la calle Santa María de la Cabeza hasta su cruce con la calle Santa Ana ; Buenavista; Travesía de Cervantes hasta su cruce con la calle Norias; Travesía de Pizarro y Plaza de Pizarro y calle Benavente desde la calle Santa Ana hasta el Bulevar de Cervantes.
El objetivo de este proyecto, según fuentes oficiales del Ayuntamiento, es crear “un entorno más agradable, con zonas verdes, menos contaminación acústica, espacios para el encuentro con zonas de paseo, bancos para el descanso y juegos infantiles” algo que “sin duda, mejorará la calidad de vida de los vecinos y dinamizará el comercio local.”
Si bien esta es la teoría propuesta por el Órgano Municipal, la realidad a pie de calle se percibe de manera ciertamente distinta. Son pocos los vecinos y comerciantes de la zona que comparten esta visión alegre de la cuestión y muchos los que se han visto afectados ya no tan sólo por las obras, sino por el cierre al tráfico de sus calles.
Los comercios advierten que muchos de sus clientes llegan, aparcan al lado, hacen sus compras y se van, algo que desde ya es imposible. Y es que la cuestión del Parking ha sido uno de los puntos más criticados en la consecución del proyecto.
Si tenemos en cuenta todos los espacios que antes estaban abiertos al tráfico y que disponían de espacios para aparcar y que ahora se convertirán en espacios peatonales, nos encontramos ante la destrucción de más de 200 plazas de aparcamiento en una zona donde ya de por sí era complicado estacionar a determinadas horas. Un vecino comentaba que “Si ya es una odisea moverte por Majadahonda y aparcar en el centro ahora, con esto, mucho peor. Yo vivo y trabajo en esta zona y no quiero ni pensar lo que me va a costar en tiempo y dinero tener el coche”. Y no se trata tan sólo de los residentes, ya que este problema afecta también al comercio. Sin ir más lejos, pensemos en Talleres Ocaña, situados justo en el centro de lo que será el nuevo Bulevar peatonal. Pepe, su dueño, nos exponía su situación: “Este taller lleva funcionando en Majadahonda más de 35 años, o sea que no es un establecimiento nuevo. Y yo necesito espacio para que entre la grúa y espacio para aparcar los coches que me trae, pero con la cantidad de plazas que van a quitar (más de 200) no sabemos muy bien cómo lo vamos a hacer. Nos han propuesto aparcar del otro lado de la peatonal, pero eso está lejos…”
Lo cierto es que en la idea inicial del Proyecto, se contemplaba un Aparcamiento subterráneo, lo cual solucionaría de manera tajante el problema, y en ese sentido, el Ayuntamiento se ha “comprometido a ejecutar las obras de otro aparcamiento bajo Colón si la Comunidad o el Ministerio de Fomento no lo construyen con la llegada del Metro”. Como solución alternativa, se cuenta con el aparcamiento de la Gran Vía (cuya ocupación ronda apenas el 17%) y se han habilitado más zonas de aparcamiento para residentes en el entorno (Ver gráfico página anterior). Pero aún así, los vecinos miran con recelo esta propuesta, por el elevado coste de las nuevas zonas de aparcamiento regulado y las nuevas distancias que se generan.
OBRAS CORTAS
a unas obras cortas - aproximadamente 4 meses, según el Ayuntamiento, para causar las mínimas molestias a vecinos y comerciantes – los damnificados no parecen muy confiados en este sentido, y han reiterado su molestia ante la negativa del Municipio a retrasar el inicio de las obras así estas no coincidieran con el período de “rebajas”, en el cual muchos comercios generan una buena parte de los ingresos del año. En este sentido se pronunciaban Teresa y Ángela, de Neck & Neck, “Muy molestas con el Ayuntamiento, con la policía, con las obras y con todo. Con este proyecto lo que consiguen es que el consumidor se vaya a las grandes superficies, dejando al pequeño comercio de lado.” El favorecimiento del flujo comercial en las grandes superficies en detrimento del pequeño comercio es una cuestión recurrente en la polémica. Ante estas acusaciones, desde el Ayuntamiento se asegura que “siempre hemos estado al lado de los comerciantes y de los empresarios. Nos hemos reunido con ellos muchas veces para explicarles este proyecto. Estamos muy orgullosos del comercio local de la ciudad que, en mi opinión es un referente en toda la zona noroeste y, por supuesto, estamos realizando actuaciones que lo impulsarán y dinamizarán. Se mejorarán los accesos a los comercios con una zona peatonal. Sólo hay que tener como referencia el impulso que sufrió la gran Vía desde su peatonalización.”
No son de la misma opinión algunos de los afectados contactados por Majadahonda Te Vá. Según Juan Pérez, dueño del gimnasio L`ecole, situado en pleno Boulevard, ellos se enteraron “un mes antes y porque nos avisaron las tiendas de alrededor. El Ayuntamiento avisó a los de siempre y por ellos nos hemos ido enterando.” Después de eso mantuvieron una reunión “pero la concejala dijo que el proyecto estaba ya aprobado y no había nada que hacer”.
La gente por la calle dice una cosa y otra, algunos consideran que al centro, mejor ir andando, pero a otros la idea les parece nefasta. Lo cierto es que habrá que esperar otros tres meses (aproximadamente) para comprobar fehacientemente si se han hecho los deberes y, efectivamente, este nuevo espacio sirve para dinamizar el comercio y el flujo de gente por el centro o si, por el contrario, tan sólo ha servido para dificultar el acceso al centro, perjudicando a vecinos y comerciantes de la zona. De momento, lo que está claro es que, para ir al centro, mejor olvidarse del coche. Lo más probable es que se quede usted atascado entre una, dos o tres vallas de obra y de frente a un gran cartel que rece PROHIBIDO APARCAR. 
¡Soplaré y soplaré y la cabañita derribaré!
Al igual que en la popular fábula de "Los tres cerditos", una cabaña de madera no fue lo suficientemente fuerte para resistir la embestida. Hablamos en este caso del que posiblemente sea el establecimiento más perjudicado por la peatonalización de la Calle Cervantes: La Cabañita.
En el año 1990, salieron a concurso público cinco concesiones de Kiosco Bar en distintos puntos de Majadahonda, tres de las cuales se quedaron desiertas… porque sólo eran dos años de concesión. Eso sí, con un canon anual de quinientas mil delas antiguas pesetas. Teniendo que correr con los gastos de construcción de algo bonito nació la Cabañita. Se arriesgó mucho y ese riesgo trajo consigo el éxito de mantener en este pueblo un local de Hostelería Emblemático: diecinueve años abierto y pagando las continuas subidas y exigencias al Municipio.
La puesta en marcha de este proyecto tuvo como consecuencia inmediata la negativa de renovación de esa concesión y finalmente, el 21 de Enero, se terminó de derribar el establecimiento, a pesar de la campaña en defensa de la Cabañita que se había llevado a cabo a través de Internet, pancartas, etc.
Desde Majadahonda Te Vá, intentamos contactar con los dueños, pero no obtuvimos respuesta, sin embargo, en su página Web (www.lacabañita.es) se puede encontrar bastante información acerca de esta campaña de resistencia y de la polémica mantenida con los Organismos Municipales en defensa de este establecimiento.


