Paseando entre encinas y pinos. Por María Vallejo
El Monte del Pilar es una zona forestal que cuenta con 249 hectáreas, convirtiéndose así en el lugar más amplio que disponemos los vecinos de la localidad para disfrutar de la naturaleza. Antiguo Cazadero Real bajo el auspicio de la corte desde Felipe II, y después de la nobleza y la alta burguesía, hoy sus encinas y pinos pueden ser contemplados por todos los majariegos.
Los majariegos somos unos privilegiados por los recursos que posee el municipio, pero si hay un aspecto que nos distingue de muchas zonas de alrededor es la naturaleza que lo integra. El máximo exponente de esta realidad es el Monte del Pilar. Este espacio natural forma parte de una masa forestal de aproximadamente 800 hectáreas, que se desarrolla sobre la intersección de tres municipios: Madrid (109 ha.), Pozuelo de Alarcón (450 ha.) y Majadahonda (243 ha). Por si alguien se encuentra desorientado discurre paralelo a la vía del tren y se extiende a lo ancho hasta la altura de El carralero, sin llegar a adentrarse en éste. Tiene dos accesos, el principal se halla tras la estación de cercanías, una garita, una valla y un cartel indicativo con varias normas de conducta, nos indican que ya estamos a las puertas de este paraje natural. Lo primero que veremos es un tramo asfaltado, rodeado de una frondosa vegetación, que da paso a los principales enclaves. La otra entrada se ubica en el límite de la Urbanización El Pinar de El Plantío.
Los orígenes
El Monte del Pilar y su entorno (pinar de la Escorzonera y pinar del Rey) forman una de las masas boscosas más importantes del noroeste de la Comunidad de Madrid. Constituye un relicto de lo que fue el Cazadero Real de Madrid, una amplia zona sobre la que se situó la corte desde Felipe II, cuyas características naturales y grado de conservación la convirtieron en un espacio donde abundaba la fauna. La desamortización y la venta del patrimonio real, a principios del siglo XIX, pusieron al Monte del Pilar en manos de la nobleza, pasando, posteriormente, a la alta burguesía, que la ha transmitido a sus herederos hasta nuestros días. Antes de la cesión al Ayuntamiento de Majadahonda, el Monte del Pilar estaba en manos de la familia Oriol.
El Plan General de Ordenación Urbana de Majadahonda propuso el Monte del Pilar como Sistema General de Espacios Libres, pasando así a dominio público con la figura de parque forestal. El órgano gestor fue creado el 26 de octubre de 1999 y aprobado en Pleno.
Gracias a esta iniciativa los habitantes de Majadahonda podemos disfrutar de este reducto natural cuya rica vegetación incita a pasear olvidando el ajetreo de la ciudad aunque sea por unas horas, ya sea dando un paseo refrescante, sobre todo en las fechas estivales cuando las temperaturas aprietan, ya sea practicando un poco de deporte si optamos por descubrir la zona en bici. De hecho, el Monte cuenta con una ruta de 12 kilómetros, perfectamente señalizada y balizada, que se puede recorrer a pie o en bicicleta.
Puntos de interés
El parque posee una senda botánica de 1.700 metros de longitud, que discurre paralela al Arroyo de Valgrande, en la que mediante fichas se identifican las diferentes especies de flora que se pueden encontrar en este espacio. Este itinerario está destinado al uso de circulación peatonal o cicloturista. Para una correcta identificación y para conseguir que el caminante adquiera un conocimiento adecuado, la ruta está señalizada con carteles de información general del entorno y un plano de la senda, fichas indicadoras, carteles con recomendaciones, temáticos y panorámicos, y atriles donde se explica la especie arbórea, arbustiva o herbácea especificada.
El Mirador de Coto Blanco resulta también interesante por las vistas que ofrece, desde él se puede observar, en los días despejados, la cuerda larga de la sierra. El mirador se encuentra en la cota 730, aproximadamente.
En el Monte se distinguen además interesantes edificios en diferentes estados de conservación. Destaca, por ejemplo el bello Palacio de los Oriol que actualmente es sede de MAPFRE y está gestionado por la propia institución. El Palacio de Cotoblanco, es otro de los vestigios de la nobleza que ostenta el parque, sin embargo se halla en ruinas, aunque “está pendiente de una reforma en cuanto se disponga de presupuesto”, según informan desde el Ayuntamiento. De menos valor encontramos otras construcciones como la Granja Nueva, la Casa de Labor, la Casa de Díaz y Flora, la Casa del Hortelano y la Granja Vieja que se transformó para ubicar el Hospital de Aves de Majadahonda (Grefa). Igualmente el Canal de Isabel II posee instalaciones en la zona, y un centro religioso tiene su sede en el Monte.
Flora y fauna
Los encinares ocupan, fundamentalmente, las laderas próximas al Arroyo Valgrande, acompañados de matorral, donde son mayoritarios los pies de encina y ciertos arbustos. Por otra parte, los pinares y el pino piñonero ocupan gran parte de la finca, y entre el pinar y el encinar, es frecuente encontrar bosque mixto. En las orillas de los cauces, debido a la abundancia de agua, se reproduce una vegetación totalmente distinta, donde las especies arbóreas dominantes son de hoja caduca
La diversidad de especies de vegetación favorece una mayor variedad de fauna. Así, entre las aves, podemos encontrar águilas calzada, cucos, palomas zoritas, abejaruco, etc. Los vertebrados más comunes son conejos, liebres, zorros, ardillas rojas y lagartijas colirrojas.
Como curiosidad el Monte del Pilar, en su conjunto, cuenta con un protocolo especial de prevención de incendios que comienza con la apertura de cortafuegos y eliminación de la vegetación adventicia que incrementaría el combustible en caso de incendio. Además y gracias a la torre de vigilancia contra incendios, puede dar parte no sólo de los posibles incendios del monte y de Majadahonda sino también del resto de la zona, ya que por su especial ubicación se divisa hasta la Sierra del Guadarrama.


