FECHA DE PUBLICACIÓN: Enero 2011
Celebrities vs Top Models. Por Teresa Canals.

El hecho de que una persona no experta en moda sea incapaz de reconocer a ni una sola de las modelos que desfilan en las pasarelas internacionales es la constatación de que éstas ya no son “super”, o que, como mínimo, no se le presta tanta atención a su personalidad como antaño.
Las actrices y cantantes que en ocasiones no son ni lo uno ni lo otro - les han ganado terreno y han acabado por ocupar casi totalmente su territorio. Desde hace años no resulta extraño verlas tanto en prensa especializada como protagonizando las campañas de las principales marcas de moda o cosmética. La suma de un producto más la imagen de un famoso parece ser igual a un negocio lucrativo.
Sin embargo, esta tendencia cuenta con ciertos detractores. Los sectores más puristas opinan que, al asociar un producto o un editorial de moda a un personalidad conocida, éste pierde su protagonismo al contagiarse de los rasgos de esa persona. La moda pierde así su esencia. ¡El debate está abierto!
Los 90:
la década
de las
Super Modelos
Aunque el clímax del fenómeno de las Top Model se desarrolló durante la década de los 90, encontramos importantísimos precedentes en algunas modelos que se convirtieron en iconos de estilo a partir de los años 60. Hablamos por supuesto de Twiggy, una chica delgada y no especialmente alta – 1'67- nacida en los suburbios londinenses que llegaría a ser la imagen de la década. Siempre la recordaremos con las minifaldas de Mary Quant y sus interminables pestañas postizas. Tampoco podemos dejar de mencionar a Jean Shrimpton, Veruschka, Lauren Hutton o Marisa Berenson entre otras.
Así, las modelos dejan de ser meras perchas y empiezan a adquirir personalidad propia. Se les pone nombre y apellido y se remarcan los rasgos de su belleza y su carácter. Son verdaderos iconos de estilo y evocan una forma de vida totalmente aspiracional.
Durante los 90, la creación del fenómeno se le atribuye en parte a Gianni Versace, quien apostó por reunir a las modelos más cotizadas del momento en su publicidad. El fotógrafo Richard Avedon se encargaría de inmortalizarlas.
Nombres &Apellidos
La unión hace la fuerza y ellas lo sabían. Se dice que eran amigas y desconocían el término “competitividad”. Ello se debe a que cada una poseía una cualidad que la diferenciaba del resto, lo que era muy utilizado tanto a nivel artístico como a nivel comercial. Incluso llegarían a crear proyectos comunes como el Fashion Café, una cadena de restaurantes inspirada en el modelo de Planet Hollywood abierta por Claudia Schiffer, Naomi Campbell y Elle Macpherson, que terminaría fracasando.
Además de las archiconocidas Claudia, la top model por antonomasia; la temperamental Naomi; Elle, también conocida como “El Cuerpo”; la gran empresaria y reina del aerobic Cindy Crowford y la camaleónica Linda Evangelista; podríamos enumerar una larga lista de modelos que fueron verdaderos iconos en la década. Muchas de ellas siguen en activo y algunas son ahora más conocidas que antes. Como paradigma podríamos destacar el caso de la primera dama francesa, Carla Bruni, una imprescindible de la pasarela de los 90. La danesa Helena Christensen se dedica actualmente a la fotografía profesional, no con poco éxito y Christy Turlington se dedica en cuerpo y alma a su pasión, el yoga, y es dueña de Nuala, una marca de ropa especializada en esta disciplina.
¿El fin de una era?
El mundo gira cada vez más rápido y eso no podía dejar de reflejarse en un sector tan dinámico como es el de la moda. A día de hoy, una modelo puede abrir el desfile de Prada y no encontrar trabajo al año siguiente. Por otra parte, la obsesión por las celebrities no deja de crecer en todos los ámbitos. Y por supuesto, éstas también han copado las portadas de las revistas de moda. De acuerdo con la directora de Vogue América, Anna Wintour, esto se debe a que el canon de belleza en moda es el de una mujer tan delgada que prácticamente sólo pueden desfilar chicas adolescentes. Esto hace que sus carreras sean cortas y que nadie llegue a conocer su personalidad. El público objetivo se interesa por personas con vida propia, carreras interesantes, con una historia que contar. Ésta es la razón, según Wintour, por la cual son las famosas quienes ocupan la primera página de las publicaciones de moda.
Las
Celebrities
más in
Madonna, famosa entre famosas, ha participado en un buen número de campañas, Gucci y Louis Vuitton entre ellas, y ha protagonizado reportajes polémicos, como el de Steven Klein para la revista W, llevó a cabo una colaboración para H&M...También fue muy sonada en sus tiempos la campaña de Jennifer López para Louis Vuitton junto con Andrés Velencoso. Y es que música, cine y moda son disciplinas tan interrelacionadas entre sí, que a veces cuesta distinguirlas (y más aún desde la existencia de series como Sexo en Nueva York, que acaban siendo una pasarela actuada).
La actriz francesa Marion Cotillard es la imagen del bolso Lady Dior desde hace algunos años, la despampanante Mónica Bellucci, tras ser durante años la imagen de Dior Rouge ha presentado recientemente el anuncio de Martini Gold by D&G y se rumorea que Blake Lively, la protagonista de la popular serie de televisión Gossip Girl, será la nueva musa de Chanel. Y lo mismo ocurre en el ámbito de la moda y la cosmética masculina donde los actores sustituyen a los modelos constantemente.
FrontRowers
Un buen grupo de famosos es imprescindible en la primera fila, o front row, de cualquier desfile que se precie. Cuanto más inaccesibles sean, mayor importancia adquiere el desfile y mayor es su repercusión mediática. Se trata de una estrategia de comunicación por parte de las marcas de moda. Por su parte, las celebrities en cuestión, eligen a un diseñador con el que quieran sentirse identificadas y suelen vestir sus total looks, rindiéndole así un homenaje constante. También ellas aprovechan la ocasión para confirmar su amor por la moda y ganar notoriedad. Un proceso de retroalimentación que puede llevar aparejado o no un contrato en términos económicos.
Una
posible
resurrección
Si bien es cierto que, el fenómeno top ya no tiene la repercusión popular que tuvo hace más de una década, muchas modelos poseen en nuestros días una importancia muy relevante en el mundo de la moda. Para los aficionados a este mundo sigue existiendo un ranking, que a pesar de ser mucho más variable, mantiene a algunas intocables. Ejemplos de ello son Lara Stone, quien protagonizó un número dedicado a ella en Vogue París y por cuya separación dental ha vuelto a ponerse de moda el diastema, la brasileña Raquel Zimmermann, la danesa Freja Beha o la camaleónica Daria Werbowy. Son jóvenes y ya acaparan todas las portadas...¿Recogerán ellas el testigo?
¿Y los ángeles?
Si el fenómeno de Victoria's Secret pudiera ser definido en dos palabras, ésas serían: puro show. Los desfiles más vistos, las modelos con más curvas y mejor pagadas del escenario mundial, los cantantes del momento, alas, mucha prisa y el “sexy” ante todo. Modelos como Heidi Klum, Gisele Bündchen, Adriana Lima o Alessandra Ambrosio son sus principales protagonistas y cabe destacar que, a día de hoy, son las modelos que encabezan las listas de la revista Forbes. Pero, por muy populares que sean...¿Podemos hablar de moda en el sentido exacto del término? Desde luego, un alto porcentaje de la doctrina señala que no.
Kate, la máquina
Es la gran excepción. Kate Moss ha sido objeto de estudio en el ensayo del intelectual francés Christian Salmon “Kate Moss Machine”. Se refiere a ella como “belleza enigmática”, “transgresora” y “estratega”. Y es que su carrera ha sido y sigue siendo imparable, por lo que algunos hablan de la mejor modelo de la historia. Musa del Grunge a los 16, musa del Heroin Chic a los 20, Top Model entre Top Models, icono de estilo, omnipresente en las portadas -tanto de las más prestigiosas revistas de moda como en las de cotilleo por sus constantes escándalos -. Ha recaudado sumas millonarias a través de sus contratos publicitarios y además diseña una línea para la marca TopShop cuyas prendasse agotan en cuanto salen a la venta. ¿Su secreto? Parece que el hecho de reinventarse día a día y haber sabido alimentar la curiosidad de los medios de comunicación han sido las piezas clave de su éxito.



