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FECHA DE PUBLICACIÓN: Marzo de 2011

Moda en la alfombra roja.

GOYA VS. OSCAR. Por Martina Dod

Para las auténticas fashionistas, el cine es sólo un pretexto para reunir los mejores y peores looks de fiesta del año. Las ceremonias de entregas de premios, siempre resultan emocionantes y dicotómicas. Por un lado, algunas nos deleitan con los modelazos de nuestros sueños, al tiempo que por el otro, algunas insultan a nuestro sentido de la estética.
¿Quiénes visten mejor, las celebrities de Hollywood o nuestras estrellas nacionales? Un vistazo rápido nos basta para tener que reconocer que las americanas posan mejor, lo cual no quiere decir que vistan mejor. En MTVA hacemos un recorrido por las distintas alfombras rojas, donde nos encontraremos con los cisnes y los patitos (feos, pero que muy feos) de sendas ediciones.

 

LOS GOYA
Por fin, la Red Carpet de los Goya es roja. Y es que el verde anterior sólo aportaba originalidad como ventaja. El rojo ha sacado a relucir el aura de nuestras bellezas nacionales, a pesar de que la publicidad en la alfombra no pueda ser más cutre (es lo que tienen las cosas del presupuesto). El negro fue el color estrella de esta edición. Los diseñadores predominantes fueron Hannibal Laguna y Pedro del Hierro. Y la joyería que más impactó fue la cedida por Bulgari.

 

Dada nuestra naturaleza magnánima, comenzaremos por hacer un recuento de las cinco mejor vestidas de la gala:

 

Elena Anaya estaba estupenda con su vestido asimétrico de Elie Saab. El recogido con diadema, aunque un tanto predecible, le dio el toque mágico que tanto le pega a esta hada del cine español.

Un sobresaliente para Pilar López de Ayala, quien lució un Chanel negro muy sobrio. Las transparencias de la parte inferior aportaban al look la insinuación que faltaba en una parte superior sin escote alguno. Pilar conoce el secreto de “la justa medida”. Su peinado, debido a su tal vez excesiva altura ha sido criticado, pero lo cierto es que le sentaba fenomenal.

Nude, negro, cola, plumas... Aunque en un primer momento pueda parecer recargado, el resultado final puede resumirse en una palabra: impactante. Silvia Abascal triunfó con su impresionante vestido de Lorenzo Caprile. Además, dio en el clavo con un peinado que dejaba su rostro totalmente despejado. ¿La pega? Llevar la cartera de mano a juego con el vestido. Está completamente out.

Muy Gilda apareció Cayetana Gillén Cuervo con un Óscar de la Renta negro, largo y en palabra de honor. El vestido le quedaba como un guante y supo combinarlo con un clutch alargado multicolor. El rojo de labios y el pelo suelto con ondas al agua aportaron a su estilismo el divismo hollywoodiense que estaba buscando. ¡Bravo, Cayetana!

Natasha Yarovenko, de Habitación en Roma, estaba preciosa con su Cavalli encorsetado de color nude. Una elección poco arriesgada tal vez, pero la mejor opción para lucir su tremendo tipazo.

 

Ahora es el turno de las que por diversos motivos (como la falta de elegancia congénita, un patinazo momentáneo, o una ceguera temporal) no estuvieron tan acertadas durante su paseo por la alfombra roja.

Miriam Díaz Aroca. No hay adjetivos calificativos que puedan describir semejante pastel. Mejor dicho, sí los hay pero no los utilizaremos aquí. Un vestido palabra de honor, blanco con mucho mucho volumen. Era como “Princesa por sorpresa” en versión madurita.

Lucía Jiménez es un claro ejemplo de la oportunidad desaprovechada. Es guapa y con buen tipo pero se puso un vestido que, aunque era bonito (rojo, largo, palabra de honor), le sentaba mal. No era su talla, le hacía bolsas, parecía que se le iba a caer... Algo que unas sencillas puntadas podrían haber evitado.
Una buena idea que fue mal llevada a la práctica fue el look elegido por la premiada Nora Navas. El vestido de Cortana en un tono rojo anaranjado era cool y fresco, aunque absolutamente inadecuado para la ocasión. La abertura delantera era una pasada, más apropiada para una fiesta informal que para una entrega de premios. Además, el tono era exactamente el mismo que el de la alfombra y se fundía con ella.

Lola Dueñas ¿Qué podemos decir de ese Miguel Palacio tan mal llevado? Un vestido largo, super sencillo, sin escote, aunque eso sí, con un corte original. Le hacía arrugas en el pecho, lo ajustó con un cinturón digno de una tienda de pronto-moda y ese peinado tan “me recojo el pelo en la biblio para que no me moleste”. ¿El conjunto final? Un desastre, como era de esperar.

Nawja Nimri se decidió por un Dolce & Gabbana de encaje. Que no puede estar más de moda, pero que a su vez, no puede estar más visto. Si lo que buscaba era un sexy italiano, está claro que no lo consiguió.

Naturalmente desfilaron muchas más beldades y esperpentos. De este modo, si bien María Valverde y Aitana Sánchez Gijón se llevan nuestra bendición, Mónica Vera y Carmen Machi suspenden nuestro examen de estilo.


LOS OSCARS
Ahora es el turno de comprobar si el glamour de Hollywood existe o es sólo un mito. Analizamos los secretos de los mejores looks y sacamos a relucir los fallos garrafales de las peores vestidas.

 

And the winner is...
Natalie Portman, además de ser la ganadora del Oscar a la mejor actriz por su magistral interpretación en Cisne Negro, hizo una excelente elección dado su embarazo, una etapa en la vida de la mujer en la que vestirse puede resultar un suplicio. El discreto modelo corte imperio lila de Rodarte disimulaba su barriguita y dejaba ver un escote y unos hombros perfectos.

Gwyneth Paltrow estuvo sensacional como siempre. Aunque esta vez eligió un corte más sencillo de lo que nos tiene acostumbrados, el modelo de Calvin Klein Collection de lamé plateado dibujaba su estilizada figura y resaltaba la elegancia natural de esta actriz. Y a pesar de que pueda parecer contradictorio, el hecho de llevar la melena suelta y lisa, vestía más el look.

Un color fresco y original para una ceremonia de este calibre es el lavanda escogido por Mila Kunis. El vestido de Elie Saab contenía la justa proporción de transparencias y encajes que un vestido puede llevar y realzaba la belleza exótica de la joven actriz.

Cate Blanchet hizo la apuesta más arriesgada de las que entran en nuestro ranking de las bien vestidas. Eligió un Givenchy Haute Couture con un corte muy especial y lo combinó con un peinado sencillo. Una maestría propia de una que pocas veces suele fallar.

También sorprendió Sharon Stone con un Dior Negro, ajustado y con plumas. Más delgada que nunca y con un tupé kilométrico, esta grande de Hollywood volvió a sentar cátedra ante los paparazzis.

 

 

Y el Oscar a la peor vestida es para...

Nicole Kidman apostó por John Galliano y se equivocó. Llevó un vestido blanco con una tela tan rígida que daba la impresión de estar clavada a la alfombra como una estatua. Además, aderezó la mezcla con unas sandalias rojas que sinceramente, no pegaban ni con cola.

Elena Bonham-Carter siempre nos agasaja con muestras de mal gusto, pero en esta octogésima tercera edición de los premios, se lució. En cuanto al atuendo, estamos hablando de un vestido negro con un corsé de terciopelo y media manga que dejaba zonas de piel desnuda...(Se le ponen a una los pelos de punta). Y su peinado consistía en un semi-recogido con bucles que hacían de su cabeza un nido de cuervos. Un espanto.

Lamentablemente, no nos ha gustado nada el look escogido por Penélope Cruz. Nuestra Pé, que suele reinar majestuosamente allá por donde pisa y que ha vestido los mejores looks en ediciones anteriores, defraudó al escoger un vestido ceñido de color rojo-raro con exceso de pedrería y, lo que es peor, con demasiado escote. Tal vez lo haya hecho para mostrar al mundo lo orgullosa que está de su maternidad pero quizás un poco más tapada hubiera estado mejor.

Jennifer Hudson, brilló por la tela brillante (o brillosa en este caso) de su Versace naranja pero por nada más. Ataviada perfectamente para acudir al baile de promoción posó ante los fotógrafos con los pechos prácticamente al aire y con nada más y nada menos que dos brazaletes de diamantes y un anillo gigante. ¡Menos es más, Jenny!

Aunque le sentaba estupendamente, el look de Doce & Gabanna elegido por Scarlett Johanson era demasiado sexy y poco sofisticado para una gala tan glamurosa como ésta.