banner
Restaurante Cocquerel: fusión de fusiones

Difícilmente encontrará el lector, no ya en el centro de Majadahonda, sino en cualquier otro municipio de los alrededores, un restaurante que ofrezca tantas posibilidades como este del que hoy nos ocupamos.

 

La primera vez que traspasé sus puertas, hace algún tiempo, no pude dar crédito a lo que estaba viendo. Un inmenso restaurante exquisitamente decorado, con tres zonas y propósitos diferentes, una espléndida terraza y una zona de bar, también gigantesca, se alzaban ante mis ojos como un refrescante oasis que surge de repente en mitad del desierto. Ya lleva cuatro años abierto y me sorprende que aún quede alguna persona en Majadahonda que no lo conozca.

 

Mentiría si no confesara que envidio un poco a su propietario, Juan Spelt, persona dotada de una gracia y un gusto extraordinarios para la decoración, que ha sabido dar a cada rincón del local, y son muchos sus recovecos, la personalidad adecuada con muebles y objetos decorativos variopintos, de todos los estilos y para todos los gustos, alejándose completamente de la sosa y triste funcionalidad acostumbrada en la mayoría de los establecimientos hosteleros. En Cocquerel congenian como en ningún otro lugar la madera y el hierro, el cuero y el terciopelo, el estilo kitsch y el pop, el rústico y el moderno, la elegancia y la informalidad... en un matrimonio muy bien avenido entre opuestos que revela una absoluta irreverencia por lo convencional.

 

Y en la cocina no aplican muy distinta filosofía. Fusión latino-mediterránea-española-asiática-tradicional-moderna -creativa-y-lo-que-a-usted-ahora-se-le-ocurra. ¿Y por qué no? No cabe duda de que nuestro paladar se ha internacionalizado en las últimas décadas y la cosa culinaria también. Adiós prejuicios. Aquí puedes tomar desde unas Empanadas salteñas, a unas Croquetas de yuca y carne o de cus cus, un Risotto negro o de verduras, unas Milhojas de berenjenas, un Sushi, unos Huevos rotos, un Crujiente de verduras o un buen lomo de buey vuelta y vuelta, además de Ensaladas y Tostas de toda guisa. El precio medio de una cena apenas ronda los 15€ por comensal, bebida a parte, circunstancia esta, la de ajustar bien los precios, muy de agredecer en estos tiempos que corren.

 

A partir de este mes de mayo Cocquerel abre todos los días desde las seis de la tarde para empezar con las meriendas y, un poco más tarde, las copas y los aperitivos. Ya entrada la noche, es buen momento para sentarse a picar alguna cosa, o incluso de manera más informal, de pie en la barra. Y después de cenar tranquilamente, uno puede pasarse a tomar una copa a la zona de bar y escuchar un poco de música en directo sentado relajadamente en alguno de sus deliciosos rincones, echarse unos bailes entre trago y trago o, incluso, en cuanto el tiempo lo permita, salir a tomar una copa a la terraza de verano más pintona y de moda de toda esta zona.

 

Todas estas posibilidades dentro de un mismo lugar, hacen de Cocquerel el lugar idóneo para esas celebraciones con amigos que suelen prolongarse durante alguna hora más tomando unas copas tras la cena.