FECHA DE PUBLICACIÓN: enero de 2010
Óscar Martínez. presentador de TV. Por Elena Rey

- Este madrileño de ‘treinta-y-pocos’ ha crecido personal y profesionalmente entre platós. Pero, además de dar la cara ante las cámaras, trabaja en otros ambiciosos proyectos: The Others y Phileas, agencia de publicidad y productora de televisión respectivamente, cuya sede está en Las Matas, y en donde nos recibe con su perenne sonrisa dibujada en los labios.
Empezaste muy joven, con sólo 13 años en Telemadroño, y desde entonces la televisión ha sido tu segunda casa, ¿o debería decir la primera?
Ha sido mi primera, porque he estado diez años haciendo programas en directo todos los días, casi sin vacaciones; así que considero la tele como mi primera casa. Afortunadamente he tenido la oportunidad de elegir, de poder parar un poco para hacer otras cosas como viajar y aprender cómo hacen televisión en otros países, y ahora veo todo con un poco más de perspectiva.
En estos últimos días del año te hemos podido ver en la gala de ‘Inocente, Inocente’ y en ‘Canta si puedes’; ¿Qué otro proyectos te depara el 2010?
La verdad es que voy un poco al día, con lo que va surgiendo. Ahora en enero tengo una historia con la celebración de los 20 años de Antena 3 en la que vamos a dar una serie de premios. Pero en la televisión no se puede programar a largo plazo porque los proyectos van saliendo casi de improviso. También estamos preparando un concurso diario para el canal francés F1, por lo que me va a tocar vivir en París todo el mes de enero y febrero.
¿Vuestra productora realiza muchos programas para el extranjero? ¿A qué se debe?
Sí, trabajamos mucho fuera de España, casi más que para cadenas nacionales.
Es algo paradójico, pero el motivo es que en España se confía muy poco en ideas originales y se prefiere apostar por formatos ya testados fuera; y sin embargo en países como Francia valoran muchísimo más la creatividad y no les importa apostar por proyectos nuevos.
En nuestro caso es un programa que se llama ‘Los 40 cerditos’ en el que los concursantes tienen que pasar una serie de pruebas, responder diversas preguntas, romper los cerditos… ¡Es súper divertido!; y ya tenemos varios países interesados. Así que ahora me toca aprender francés.
Antes de salir al extranjero has pasado por numerosas cadenas aquí, en España. ¿Hay mucha diferencia entre unas y otras?
Sí, cada una es diferente: tiene su ‘target’, su filosofía, su estilo… Por ejemplo, cuando estaba en Televisión Española me paraba por la calle gente más mayor, en Telecinco más jóvenes, cuando daba el parte meteorológico me paraban para preguntarme por el tiempo del día siguiente… Es divertido notar qué público te sigue en cada etapa de tu carrera; y con respecto a las diferentes cadenas, cada una tiene sus cosas buenas y sus cosas no tan buenas, pero lo importante es saber dónde estás y saber adaptarte en consecuencia.
En cuanto a los formatos, tú mismo acabas de decir que has hecho casi de todo: hombre del tiempo, co-presentador de magazine, presentador de concursos... ¿con cuál te quedas?
Cada uno tiene su historia, y de todo se aprende. Excepto desnudarme, que no lo descarto en un futuro por no encasillarme (ríe), he hecho de todo. Y todos los formatos son muy diferentes, en unos echas de menos cosas que te aportan otros. No sabría cuál de todos elegir, pero lo bueno es que, al haber hecho prácticamente de todo, en programas en los que necesitan muchos registros tengo ventaja, y no me encasillo. Lo que aún no he hecho, y que creo que no haré nunca, es presentar informativos. Respeto mucho ese género y creo que en cierto modo está vetado para mí. Cada uno tiene que saber cuáles son sus virtudes y sus debilidades, y en este caso no me veo presentando informativos nunca.
¿Qué otras cosas te gustaría hacer en televisión?
Pues también muchas cosas. Tengo la suerte de viajar y de conocer cómo se hace tele en otros países y, aunque en España se hace una tele bastante buena, creo que nos hacen falta nuevas ideas. Hoy en día las cadenas no arriesgan, retoman viejos programas del pasado, y no hay parcela para gente creativa. Pero si con la crisis y a la falta de ingresos publicitarios pedimos que la gente sea arriesgada, pues resulta complicado.
Dices que la tele patria es bastante buena pero, ¿qué te gusta, qué falta, qué sobra…?
La televisión está atravesando un periodo un tanto extraño, porque tenemos el apagón analógico a la vuelta de la esquina; tenemos las fusiones de las cadenas, de las que nadie sabe exactamente en qué van a consistir, ni siquiera los propios directivos; y además el público comienza a consumir televisión de un manera muy distinta a la tradicional, a través del móvil por ejemplo, convirtiéndola casi en una tele a la carta. Por eso, la televisión todavía está en un proceso de cambio al que se tiene que adaptar, pero sí que te puedo decir que detesto la ‘telebasura’, y considero que hay ciertos programas que no deberían ni siquiera existir. No entiendo cómo se paga a determinadas personas que no han hecho nada en su vida, e incluso a maltratadores o ladrones, y vienen a la televisión a contar sus historias. Este tipo de programas, en Francia sin ir más lejos, no existen. Por otro lado, echo de menos imaginación, creatividad, ganas, novedad… Cuando veo el tipo de programas que se emiten en el extranjero me digo a mí mismo, con envidia sana, que algo así tenemos que conseguir aquí.
¿Qué crees que debería pasar para que la televisión española alcanzase el nivel de calidad de nuestros vecinos?
Hay una cosa fundamental que aquí nos falta y es la seriedad. Tú sales fuera y te dicen “mañana hablamos de tal cosa o te mando este email”, y lo hacen. En España es “bueno, ya si eso vamos hablando”… cancelan reuniones en el último momento, hay cadenas en las que no hay ningún criterio sobre el estilo a seguir… Además, a la falta de originalidad de la que te hablaba antes hay que añadirle el ‘copieteo’: una cadena saca un programa de cocina, yo saco otro, funciona muy bien un programa de testimonios y yo hago lo mismo…
Sin embrago, los defensores de la ‘telebasura’ argumentan que esos son los programas que quiere ver el público…
Eso es indiscutible: la televisión es el espejo de la sociedad. Existen programas de ‘telebasura’ porque la gente los demanda; si no, no existirían. ¡Pero lo más grave es que los ve todo el mundo! Hace poco estuve en una fiesta en la que coincidí con políticos muy relevantes, y estaban hablando de un personaje muy conocido en este país, que no ha hecho nada en su vida y ni tiene oficio ni beneficio; y los importantes políticos estaban hablando de su operación de estética de la cara… Así que, si los altos cargos políticos consumen estos productos, ya entiendo por qué existen.
Pero, si la gente pide mierda –y perdón por la expresión-, ¿les damos mierda? Se supone que las funciones de la televisión son formar, informar y entretener. O al menos eso dicen en la facultad de periodismo…
La función de la tele es entretener e informar. Para educar ya están los colegios y, sobre todo, los padres. Las televisiones al fin y al cabo son empresas privadas que hacen números y que emiten aquello que les vaya a dar audiencia.
Pero también he de decir que en España hay programas estupendos que para nada son ‘telebasura’ y que no tienen nada que envidiar a los extranjeros.
Los audímetros, ¿son para ti un enemigo, o un aliado?
Son una herramienta de trabajo que te permiten saber si algo gusta o no, independientemente de la calidad. Yo he hecho programas que casi me daban vergüenza de la poca calidad que tenían, pero que le encantaban al público, y sin embargo otros de los que estaba muy orgulloso no cuajaron.
Pero, ¿existen de verdad los audímetros? Porque de verdad que no conozco a nadie que los haya tenido en su casa…
Lo que ocurre es que en todo el país hay sólo 3.000 ó 4.000. Los audímetros son simplemente un sistema de medición, y los profesionales sabemos que tienen errores, pero es lo que hay y lo asumimos. Es una herramienta que te dice simplemente si lo que haces gusta o no gusta, no si lo haces mal.
¿Sólo 4.000? ¡Eso no es nada representativo! ¿No sería más acertado que la gente utilizase las nuevas tecnologías, como el móvil o Internet, para dar su opinión?
El problema de esos mensajes, como los que escriben a ciertos programas, es que la gente miente mucho. Es como el EGM (Estudio General de Medios): cada vez que sale dice que todas las cadenas han aumentado en audiencia, las radios han disparados sus niveles de oyentes, todos los periódicos se venden… ¡y no es cierto! En ese tipo de encuestas la gente miente mucho, sin embargo los audímetros, para bien o para mal son lo que son, pero dan un dato claro de lo que se ve.
¿Crees que la TDT va a ser esa enorme revolución que muchos anuncian?
Yo creo que no. La gente va a tener la posibilidad de ver lo que quiera, cuando quiera y en el soporte que quiera. Eso generará mayor interactividad con los espectadores, lo que modificará en parte los soportes publicitarios, pero la televisión seguirá ocupando un lugar predominante en cada casa.



