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FECHA DE PUBLICACIÓN: febrero de 2011

Ana Chavarrías. PERIODISTA Y PRESENTADORA DE TV.

La mujer que susurraba a los caballos. Por Javier Ventura

  • Nacida en Madrid, Ana es la pequeña de 3 hermanos. Inquieta y muy curiosa, desde el colegio ya apuntaba maneras de periodista. Su trayectoria profesional ha ido siempre ligada a la televisión, la publicidad y la comunicación, aunque su verdadera pasión son “las carreras de caballos”, el mundo del Turf, una afición que le viene de familia. Amante de los deportes, el cine y la música confiesa que su ciudad favorita es San Sebastián, donde tantos veranos ha pasado desde niña, que su comida favorita es la ensaladilla de su suegra y su debilidad el chocolate.

Tu primer trabajo televisivo fue con 20 años presentando un programa de música en antena 3. Has sido reportera en programas como “A fondo”, “Madrid Directo”, “En Acción”, “Cambio de Rumbo” etc., has trabajado para varias cadenas de TV. ¿Has visto cumplir los objetivos profesionales que te marcaste cuando empezabas?
Mi única ambición profesional en la vida ha sido poder trabajar en lo que me gusta y creo que lo he conseguido, aunque siempre hay que seguir luchando. La verdad es que la vida me ha tratado bastante bien.
“Oh video” fue lo primero que hice, imagínate qué nervios, presentando MTV en España por primera vez. La música me encanta, así que perfecto.
“A Fondo” eran reportajes de investigación muy cuidados en los que aprendí a contrastar información, buscar protagonistas de noticias importantes, a ser objetiva y a transmitir las noticias de forma diferente, atrayendo al espectador.
De todos los programas he ido aprendiendo cosas.

 

¿Cómo ha cambiado la televisión desde entonces, con apenas cinco o seis cadenas, a hoy con la TDT? ¿Qué te gusta y qué suprimirías de la TV actual?

Ha cambiado el modo de hacer televisión. Lo que me gusta es que hay de todo y para todos, pero eso a veces hace que no se le preste la atención y el cuidado necesario para que un programa sea de calidad. Desgraciadamente, en algunas ocasiones, “vale todo” y eso, yo creo, antes se cuidaba mucho más, porque cualquier fallo era importante. Ahora lo que más importa es que sea barato y rentable, muy difícil por cierto.

 

Tienes dos hijos aún pequeños. ¿Cómo congenias tu trabajo de reportera de TV con el papel de madre? ¿Has tenido que renunciar a muchas cosas en tu vida profesional o en el ámbito familiar?

Hice un parón voluntario de 2 años por el nacimiento de mi hijo mayor, al igual que lo hice más tarde, cuando nació mi hija pequeña. Adoro mi profesión, pero por encima de todo está mi familia, que es el motor de mi vida.

Siempre he intentado seleccionar en la medida de lo posible, los trabajos que cogía para que la vida familiar no se viera perjudicada.

Confieso que no he tenido que renunciar a nada porque este aspecto es igual de importante para Juan, mi marido, que es mi gran apoyo en todo y mis padres y hermanos nos han ayudado mucho con nuestros dos hijos, David de 10 años y Daniela de 5. Me considero una persona muy independiente pero, a la vez, muy, muy familiar.

 

¿Qué dicen tus hijos cuando te ven en la tele? ¿Se sorprenden o lo ven ya como una cosa natural?

Lo ven como algo natural. David opina mucho, si le gusta o no, me lo dice y se interesa por cada trabajo, pregunta qué voy a hacer, con quién…
Daniela todavía es pequeña y le gusta todo lo que hago y mi sobrina Julia quiere seguir mis pasos. Siempre están los tres juntos, se inventan programas, los graban y luego los vemos juntos.

 

Creo que tu marido también trabaja en televisión ¿Habéis coincidido trabajando juntos en algún programa?

Sí, hemos trabajado juntos en varios programas (“A Fondo”, “Pasión por el Turf” y otros proyectos propios) y la verdad, la experiencia siempre ha sido muy buena. Nos entendemos bien, sabemos respetar la parcela de cada uno y cuando opinamos de forma diferente, se habla, se discute y se llega a un “acuerdo”.

 

Tu relación con el deporte no se limita a haber presentado varios programas deportivos como “Cero Grados”, “En Acción”, “Pasión por el Turf”. Tengo entendido que además eres una gran aficionada a los deportes y que practicas habitualmente alguno.
Sí, me gusta mucho el deporte y siempre que puedo me escapo a esquiar con mi familia y amigos. Antes de tener hijos, que tenía más tiempo, también practicaba habitualmente aerobic. Y, claro, montar a caballo. Verlos me gustan casi todos, me encanta el tenis y el fútbol. Mi hijo juega en una escuela de fútbol y no me pierdo ni un partido, es más emocionante que la liga!

En el programa “Cero Grados” pude esquiar y recorrer todas las estaciones de Aragón, disfruté muchísimo, fue increíble. Y de “pasión por el Turf”, qué te voy a contar. Ha sido el sueño de vida, mezclar mi profesión con mi vida.

El Turf me apasiona, es mi vida, mi mundo, en el que me muevo con tranquilidad y sobre todo, lo admiro. Conozco perfectamente el sacrificio que supone a los profesionales cada día el estar ahí, ya que son deportistas de élite. Como dice mi padre de ser jockey: “para poder comer, hay que dejar de comer”, deben tener un peso muy ligero. Es una competición muy dura porque el triunfo de hoy, sólo sirve hoy y debes pasar página para poner todas tus energías en la próxima carrera, es todo un reto semanal que supone un gran sacrificio.

 

Hasta hace un mes estabas presentando las carreras de caballos en Teledeporte. ¿Cómo ha sido esta experiencia?

Muy gratificante profesional y personalmente, por aportarme mucha seguridad, ya que eran programas semanales en directo durante 1 ó 2 horas y además estar unido a una de mis grandes pasiones. Un mundo en el que tenía todas las puertas abiertas porque pertenezco a él.

El hecho de conocer personalmente a los profesionales que entrevistaba, hacía que más que entrevistas fueran como una charla entre amigos. Esto no es fácil de conseguir, hay momentos muy delicados el día de las carreras, de mucha tensión puesto que se juegan todo en un solo minuto y medio que dura una carrera. Yo eso lo conozco muy bien y lo entiendo a la perfección, por eso siempre he sabido respetar y esperar el momento oportuno para cada pregunta y cómo tratar a cada uno de los jockeys o preparadores. Ellos me correspondían con una sonrisa y yo se lo agradeceré siempre. Con el programa de las carreras he disfrutado de manera especial y, de alguna forma, he sentido que le devolvía a mi padre todo ese amor y respeto a los caballos que me ha transmitido.


Porque tu relación con el mundo de las carreras te viene de familia, ¿verdad?

Así es. Crecí viendo a mi padre y a mi hermano montar. Mi abuelo también fue jockey. Yo también montaba pero una mala caída con 13 años me hizo coger miedo y mi padre, que estaba conmigo, se asustó muchísimo. Después, su vida como entrenador fue tan intensa que en casa se percibía casi sin querer. Es una profesión muy pasional que exige mucha dedicación los 365 días del año y requiere un gran esfuerzo difícil de entender para el que no la vive desde dentro.

Los caballos son inteligentes y muy sensibles, al estar cerca de ellos cada día descubres su nobleza y aprendes a comunicarte con ellos sólo con una caricia. Ellos siempre te devuelven ese afecto. Al contrario de lo que piensa mucha gente, en la alta competición los caballos están sumamente cuidados, la dieta, el ejercicio, el veterinario… No se escapa nada y después del esfuerzo al que se someten en cada carrera reciben el descanso necesario para recuperarse. Están muy “mimados”. Es fascinante!!

 

¿Qué nuevos proyectos profesionales tienes a la vista?
Voy prácticamente al día con lo que va surgiendo. Ya sabes que en este mundo no se habla de proyectos, por si acaso… Pero siempre hay cosas a la vista. Estamos trabajando en un par de cosillas propias, sin descartar hacer cualquier otro programa interesante. Espero que todavía me quede mucho por hacer.

 

Si pudieras elegir ¿cómo sería el programa que te gustaría presentar?

No sé, quizás uno que combinara varias cosas, pero en el que no faltaran los deportes y por supuesto los caballos, eso seguro. En “Pasión por el Turf” es en el programa que más cómoda y acogida me he sentido, todo ha sido amabilidad. Me han tratado con tanto cariño que repetiría sin pensarlo.